Gabriel López realizando la forma de sable
del estilo Choy Li Fat

 

 

 

 

 

Gabriel realizando la forma de bastón

 

 

 

 

 

Gabriel ejecutando la forma palo de mono, del estilo Hung Gar

[Autocontrol fuera del kwoon] por Gabriel López

Siempre suelo transmitir un conocimiento o idea a través de las situaciones que me han tocado vivir. En este momento en que la sociedad está pasando por una serie de hechos violentos debido a la inseguridad, los que practicamos artes marciales muchas veces nos preguntamos que haríamos ante un intento de robo, o agresión por parte de un tercero.
   Hay situaciones en las que un delincuente armado toma por sorpresa a un individuo. Lo amenaza físicamente y, al tener el efecto sorpresa, tiene la mitad de la situación ganada. Ya analizaremos luego si la otra mitad de la situación también puede terminar de manera victoriosa o el individuo pudiera ser derrotado por la victima. Y en qué situaciones podrían desarrollarse estos dos finales contrapuestos.
   Los recientes hechos de violencia en la casa de un famoso conductor radial (el Sr. Etchecopar), hacen que uno se pregunte si debe defender la vida ante cualquier precio, o tan solo dejar que los hechos se desencadenen sea cual fuese el final. Aunque la muerte sea nuestro final.
   Solo me gustaría aclarar que, en mis 37 años de edad, he estado en muchos lugares y con mucha gente, pero solo puedo decir que desde muy chico he tenido varias peleas en la calle, de algunas salí bien parado y de otras no. Los combates que perdí, hoy en día, puedo asegurar que si hubiera tenido un poco de calma, creo que el resultado hubiera sido otro.
   Pero ¿que dice nuestro código penal al respecto de la legítima defensa? ¿Cuándo uno ha sido agredido, hasta donde puede defenderse?
Sin analizar a fondo el derecho penal, que no es mi especialidad ni mucho menos, solo quisiera comentar que el artículo 34 del Código Penal de la Nación nos da una serie de incisos en los cuales nos informa, como ciudadanos, hasta donde no somos Imputables frente a una agresión.
   No analizaré la totalidad de los incisos porque en algunos casos no nos atañen. Pero si quisiera citar algunos:

NO SON PUNIBLES


Inciso. 2°: El que obrare violentado por fuerza física irresistible o amenazas de sufrir un mal grave o inminente. (Nótese cierta similitud con el hecho que le toco vivir al Señor Etchecopar).
   Claro que si uno es un artista marcial, y se termina con la vida del individuo, si bien no podemos decir que exista autocontrol. Pero ¿Quién puede decir que se quedaría cruzado de brazos frente a unos agresores que ya están actuando para extinguir la vida de nuestra familia o de nosotros mismos?
Inciso 3: El que causare un mal por evitar otro mayor inminente a que ha sido extraño.
Entonces, si yo me veo en una situación límite estando solo o junto a mi familia, porque están intentando darnos muerte, podría al ver que ellos o yo seriamos heridos de muerte, defenderme o defender a mis seres queridos a toda costa.
Inciso 6: El que obrare en defensa propia o de sus derechos, siempre que concurrieren las siguientes circunstancias.

  1. Agresión ilegitima.
  2. Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla.
  3. Falta de provocación suficiente por parte del que se defiende.

   Se entenderá que concurren estas circunstancias respecto de aquel que durante la noche rechazare el escalamiento o fractura de los cercados, paredes o entradas de su casa, o departamento habitado o sus dependencias, cualquiera que sea el daño ocasionado al agresor.
   Igualmente respecto de aquel que encontrare a un extraño dentro de su hogar, siempre que haya resistencia.   
Este es el inciso y sus derivaciones que quiero analizar un poco más en profundidad. 


   Cada hecho de robo o agresión es individual. Son personas diferentes, vivencias diferentes, maneras de reaccionar diferentes.
   Pero no olvidemos que el que empuña un arma en la actualidad puede encontrarse bajo efectos de drogas o alcohol. Y generalmente no tienen mucho interés por cuidar de su vida. Por lo tanto es inútil pensar que la nuestra o la vida de los nuestros les importa…
   Muchas veces oímos o decimos que los delincuentes de antes tenían “códigos”. Cosa que en la actualidad eso no ocurre. Por lo tanto ¿nos defendemos si nos agreden en la calle o en nuestras casas?
   Bueno, siempre creí que la práctica hace al maestro. Y tal vez no podamos defendernos si nos apuntan con un arma de fuego, pero si podemos hacerlo si consideramos que las circunstancias así lo ameriten (cuando el delincuente va a matarnos o va a matar a algún ser querido). Siempre es la última salida, pero es una salida que es necesario que un artista marcial tenga en cuenta, sabiendo las consecuencias de su accionar. Porque nadie puede acusarnos de ser cobardes por no actuar cuando uno esta siendo amenazado por un arma de fuego, pero si esta persona gatilla el arma, y la bala no se dispara (como declaró que le sucedió al Sr. Etchecopar), no creo que quedarnos cruzados de brazos hasta que gatille de nuevo y el arma se dispare, sea la mejor decisión. Creo que ahí es cuando uno puede intentar salvar su vida o la de los suyos, siempre que uno encuentre el momento apropiado.
   En la calle pasaría lo mismo, porque un artista marcial debe conocer sus limitaciones, debe saber si puede vencer al atacante (armado o desarmado), antes de que se produzca la agresión. Esto puede ser en una discusión o en una provocación por parte de un individuo.
   Creo que el autocontrol ayuda mucho en las situaciones límites. El practicar un arte marcial ayuda a controlarse frente a hechos que nos podrían llevar a un desenlace que nos perjudicaría indefectiblemente, ya sea una discusión de tránsito que sobrepasa sus limites, o un evento deportivo, etc. Lo importante es saber defenderse. Luego, de acuerdo a como se desarrolle el conflicto, veremos si hace falta atacar para concluirlo.
   Un viejo proverbio chino dice: Si te persiguen, huye. Si te insultan, hazte el sordo. Si te acorralan, defiéndete. Bueno, para un artista marcial, creo que estas palabras lo ayudarían en muchas situaciones.
   Vivimos una época difícil, solo nosotros podemos decidir cuándo actuar y cuándo conviene ceder. Nadie nos podrá juzgar, pero la vida es lo único que no tiene precio, y es lo primero que debemos preservar, porque como practicantes de un arte marcial, conocemos muchas formas de quitar la vida, pero ninguna para devolverla…

 

Instructor Gabriel López, alumno del Sifu Martín Ugarte - Núcleo Belgrano
Abril de 2012