El instructor Rodrigo Mateo realizando
la forma Sh #4.

Rodrigo realizando una postura del
estilo Bei Shaolin Quan.

 

 

 

 



[El kung fu y la coordinación] por Rodrigo Mateo

 

Todos saben que desde la niñez el niño/a que deportivamente es dotado o sobresale tiene una aceptación favorable entre sus pares. Esto es gracias a que en los triunfos corporales ven en él a un líder natural al ser más apto que el resto.
Pero ¿qué es lo que hace que estos niños tengan ese plus en sus movimientos?
La respuesta está en la coordinación: ese juego de elementos que hace que un gesto deportivo parezca elegante y sin esfuerzo, esa coordinación es innata y también adquirida. En muchas escuelas se trabaja sobre la coordinación general en nivel inicial; pero con el correr del tiempo, esa coordinación se deja de lado para dar paso al gesto deportivo. Es en ese momento donde la mayoría de los adultos cometen errores y dejan pasar una edad maravillosa para el niño o niña: “la exploración de sus posibilidades”. En kung fu eso no se da, la mayoría de las clases son de coordinación y de mejoramiento de la imagen corporal (esa herramienta que nos dice hasta donde llega mi cuerpo y donde empieza el del otro o el entorno).
Es en los ejercicios coordinativos donde el practicante desarrolla todas las posibilidades que le da su cuerpo, donde se practican una y otra vez las variantes de las formas (coreográficas) y donde mediante un estímulo positivo se logra el mejoramiento coordinativo  y el cambio en su imagen corporal.
A saber, José golpea con el puño, sin extenderlo, porque cree que Juan está más cerca de lo que realmente está. El docente, mediante la práctica, lo va guiando para que, con la repetición, su cuerpo capte la distancia correcta. Ahí es donde el estímulo fue positivo, el alumno no se frustra y realiza el aprendizaje mejorando también su autoestima.
Es por estos aprendizajes corporales y el éxito en la coordinación que el practicante presiente que ya no es el mismo, que en su vida diaria resuelve sus movimientos con más soltura, no se siente prisionero de un cuerpo que no puede conducir, sino que cambia su socialización por completo. Así con la práctica de kung fu cualquier persona mejora su autoestima y su calidad de vida.
Y pasa a ser ese líder natural que en potencia siempre fue.

 

 

 

Rodrigo Mateo , alumno del Sifu Martín Ugarte - Núcleo Belgrano
Octubre de 2009